FORMACIÓN INTELECTUAL
OBJETIVO
Conducir a la madurez intelectual tal que permita al futuro presbítero fundamentar solidamente su vivencia de fe y llegar a ser el orientador y educador seguro de la fe del pueblo.
a) En General
La formación intelectual es "una exigencia insustituible de la inteligencia con la que el hombre, participando de la luz de la inteligencia divina trata de conseguir una sabiduría que, a su vez, se abre y avanza al conocimiento de Dios y a su adhesión.
Esta encuentra su justificación "en la naturaleza misma del ministerio ordenado y manifiesta su urgencia actual ante el reto de la nueva evangelización... también, ella trata de dar respuesta a la "situación actual marcada por la indiferencia religiosa, la desconfianza en la verdadera capacidad de la razón para alcanzar la verdad objetiva y universal, los problemas y nuevos interrogantes por los descubrimientos científicos y tecnológicos y el pluralismo entre otros, que exigen un excelente nivel intelectual en los presbíteros", en fin, la dimensión pastoral hace de esta un campo importante para la formación al presbiterado, la cual también, esta unida profundamente a la dimensión humana y espiritual.
Ahora, la finalidad de esta " es la adquisición por parte del candidato de una amplia y sólida instrucción en las ciencias sagradas, a la par, de una cultura general en consonancia con nuestros tiempos y un conocimiento suficiente, teórico y práctico del campo pastoral y de los principales instrumentos de una acción apostólica”.
Se debe atender de manera especial, en la formación doctrinal, la integración del proceso de madurez en la fe con la madurez humana; así mismo la integración de la cultura contemporánea con la sabiduría filosófica y teológica.
Los alumnos han de adquirir la convicción de que su formación doctrinal, por la sólida y completa que sea, no se agota con lo que aprendan en el seminario. Incúlqueseles, por tanto, el hábito de renovarse y actualizarse permanentemente, indicándoles métodos apropiados y, foméntese en ellos una buena actitud abierta a los nuevos problemas y búsquedas junto con la indispensable claridad y firmeza de criterios.
"En la formación doctrinal hay que dar importancia especial al estudio de la realidad colombiana y latinoamericana en sus aspectos religioso, social, económico, antropológico y psicológico, con una sana perspectiva histórica. En este asunto hay que precaverse de los análisis simplistas, que no tienen en cuenta la complejidad de las situaciones, y de la síntesis generalizantes, que "o reconocen las reales diferencias que se dan entre las varias regiones. por lo demás, no puede aceptarse indiscriminadamente cualquier método de análisis marxista que tiene serios reparos tanto desde el punto de vista científico como filosófico."
Al Planear y realizar la formación doctrinal es preciso atender a las relaciones mutuas entre las asignaturas y a la unidad entre ellas, de modo que los Jóvenes se den cuenta de que no están aprendiendo muchas ciencias solo una sola, a saber, la ciencia de la fe y del Evangelio. Para obtener esto mas fácilmente deberá existir en cada Seminario una persona que dirija totalmente la estructuración de los estudios y ha de formularse para éstos un plan coherente y completo. " Este proceso se desarrolla en el periodo propedéutico, el estudio de la filosofía y de la teología."
La formación intelectual de los seminarios mayores, supuesta la enseñanza media, dentro de un contexto formativo de la diócesis que tenga en cuenta la pastoral vocacional y la formación permanente del clero, comprende:
Periodo propedéutico
Estudios filosóficos
Estudios teológicos
Los métodos pedagógicos( magisterial, investigativo, personalizados, prácticos seminarios ) favorecen tanto la acogida de los contenidos, como la asimilación por parte de los estudiantes y la capacidad de trasmisión de los conocimientos adquiridos. Estos métodos buscan desarrollar en los formados la capacidad de iluminar la vida desde la fe y dan elementos fundamentales para la búsqueda de una optima formación sacerdotal.
Frente al peligro de la dicotomía entre fe y vida, entre ciencia y fe, entre formación académica y formación espiritual, el método pedagógico propicia simultáneamente el crecimiento de la fe y el crecimiento intelectual y espiritual. Con ello se busca crear en los estudiantes un hábito de estudio y reflexión que les permita una actualización permanente y un estilo de vida que responda a las exigencias del ministerio en una sociedad cambiante.
Ahora “los estudiantes, por su parte, dispondrán de libros básicos de texto para los tratados filosóficos, bíblicos, teológicos, como instrumentos que favorezcan una síntesis orgánica de la formación intelectual, pero que no serán los únicos que leen y estudian, porque deben habituarse a la investigación y a frecuentar la biblioteca”.
Los estudiantes deberán dar cuenta, en fechas determinadas, de un progreso cualificado en su formación intelectual, por medio de coloquios, ejercicios escritos y exámenes, según la forma establecida por el consejo de profesores de cada seminario. Cada seminario establece los medios convenientes para elevar el nivel académico de los estudiantes y procurará, en cuanto sea posible, los títulos universitarios par su estudios.
Los métodos didácticos empleados serán diversificado y también ellos han de revisarse periódicamente; al respecto téngase en cuenta lo siguiente:
a) El concejo de profesores determine para cada asignatura un numero conveniente de las clases magistrales que permita explicar y aclarar los principales puntos doctrinales, dar normas generales para el trabajo privado de los alumnos y proporcionar la bibliografía adecuada.
b) Señálense también “seminarios” y trabajos de investigación para estimular la participación activa de los alumnos; los profesores encargados de dirigir estos trabajos tengan conciencia de la importancia de su cargo, que no ha de cumplirse con menor interés que las clases magisteriales.
c) Foméntese el trabajo realizado en pequeños grupos bajo la dirección de un profesor, y también el estudio privado con la tutoría de profesores de suerte que los alumnos igualmente el método personal del trabajo intelectual.
d) Iníciese, finalmente, a los alumnos, por medio de investigaciones adecuadas, en el estudio científico de los varios problemas pastorales; de esta manera, a través, del estudio teológico común de los hechos y acontecimientos, se manifestará mas claramente la intima conexión que existe entre la vida misma, la piedad y la enseñanza procedente de las clases. Así se contribuirá a la preparación teológica mas completa de los candidatos la sacerdocio.
Algo que no podría faltar es el aporte y reflexión de Msr. Felipe Arizmendi Exquivel (Obispo de Tapachula, México), en el cual, nos dice: “La formación actual debe darse desde el plano de lo socio-cultural” refiriéndose a este afirma que tiene las siguientes características:
Medios de Comunicación Social con problemas de orden moral
Solo cuenta la realización personal, al margen de todo criterio moral
No se reconsidera el celibato como un valor; y tampoco se cree que el Sacerdote es célibe .
El hedonismo, el ambiente erotizado, la sociedad machista, el liberalismo sexual, la cultura subjetivista y otras.
Este plano constituye la cultura ambiente, la cual lesiona a los candidatos, por no poseer actitudes críticas y discernimiento; por eso, van por un camino distinto al que presenta el seminario. El aspecto socio- cultural está ausente del Pensum académico. El nivel no corresponde a los tiempos, además, falta socialización y conocimiento de las reglas de urbanidad”(formación Intelectual en los seminarios mayores).
Acogiendo las recomendaciones de la Conferencia Episcopal de Seminarios y Vocaciones decimos que: “Los estudios de filosofía tendrán una duración mínima de dos años y los de teología de cuatro, de forma que en ninguna circunstancia sean menos de seis años en total, aun supuestas las diversas maneras de coordinación o integración”
b) Estructuración de los estudios
CICLO FILOSÓFICO
“No obstante existen algunas dificultades actuales para lograr una formación filosófica, por eso debe darse a los futuros sacerdotes una seria formación en esta disciplina . la filosofía en efecto:
Es necesaria para fomentar un auténtico humanismo, indispensable en orden a la misión sacerdotal.
Es de máxima importancia para agudizar el sentido crítico, para comprender el verdadero valor ye l hondo sentido de los problemas y fenómenos y para buscar con amor sincero y continuo la verdad.
Asegura a la fe personal las bases racionales de valor científico que corresponden al nivel dela cultura intelectual del sacerdote, a la vez que ayuda a establecer los necesarios nexos entre la fe y la ciencia, el patrimonio espiritual cristiano y la cultura moderna.
Crea una sólida base para los estudios teológicos
Dispone al cumplimiento del ministerio apostólico, preparando para un dialogo mas efectivo con los hombres de hoy y su medio cultural; en este sentido, es un puente para el encuentro de la Iglesia con el mundo.
Es auxiliar importante para comprender y aplicar las orientaciones pastorales, las opciones pedagógicas las normas jurídicas, las reformas sociales, así como muchas decisiones políticas que comportan presupuestos y consecuencias de orden filosófico”.
“La formación filosófica debe fundamentarse en el patrimonio de la filosofía perenne y ha de abrirse para acoger también aquellas riquezas que le pensamiento moderno continúa aportando. Dese importancia al conocimiento crítico de las corrientes filosóficas que ejercen gran influjo en el medio colombiano, entre ellas el marxismo con sus diversas variantes. Así mismo hay que estar atentos la surgimiento y los aportes de una filosofía latinoamericana”.
“Es preciso revalorizar y aprovechar todo lo que significa la escolástica como poderoso esfuerzo de síntesis filosófica, como apertura a los progresos del pensamiento humano, como metodología para disciplinar el ejercicio del conocimiento y la reflexión , y sobre todo como camino hacia una comprensión total del hombre.
“La formación filosófica en los seminarios no debe limitarse a enseñar a los jóvenes a filosofar. Ciertamente es importante que los alumnos aprendan a filosofar, es decir, a buscar con amor sincero y continuo la verdad, desarrollando y agudizando su propio sentido crítico, reconociendo los límites del conocimiento humano y profundizando los presupuestos racionales de la propia fe; pero esto no basta. Es necesario que la enseñanza de la filosofía presente principios y contenidos válidos, que lo alumnos puedan considerar con atención, debatir y asimilar gradualmente.
“al presentar los principios filosóficos téngase especial cuidado en distinguir, aquellos que son siempre válidos de aquellos que son válidos solo en determinadas circunstancias”.
Ya para su enseñanza “Los seminarios seguirán un programa de filosofía sistemática, que no abarque únicamente la historia de la filosofía sino también y sobre todo una reflexión orgánica sobre el mundo y sobre el hombre, que culmine en la afirmación de un absoluto personal. Este programa se estructurará según el modelo básico propuesto por la Comisión de Seminarios y Vocaciones.
“De igual manera, durante el ciclo de estudios filosóficos ha de perfeccionarse el conocimiento de la Lengua Española y ha de realizarse o completarse el estudio del latín de suerte que los alumnos lleguen a dominarlo. También ha de procurarse en el conocimiento de otros idiomas que sean necesarios o útiles para la formación o para el ministerio pastoral”.
“Es preciso conceder importancia especial al conocimiento crítico de los Medios de Comunicación Social como determinantes de la cultura contemporánea. Los alumnos, además, serán iniciados prácticamente en la utilización pastoral de algunos de tales medios”.
“La filosofía coloca las premisas indispensables para el anhelado encuentro Iglesia- Mundo, Fe- Ciencia, Evangelio-Cultura. Una filosofía que resalte los valores del país proporcionará elementos invaluables para los Evangelizadores que necesita Colombia”.
Para “Prolongar la Contemporaneidad vivida por Cristo” ; es decir, “para una comprensión más profunda del hombre y de fenómenos y líneas de evolución de la sociedad, en orden al ejercicio. Encarnado lo mas posible, del ministerio pastoral, pueden ser de gran utilidad las llamadas ciencias del hombre como la Sociología, la Psicología, la Pedagogía, la ciencia de la economía, la ciencia de la comunicación social”.
“El estudio de la filosofía y de la teología se articulan en orden a una armoniosa coordinación que abra a los estudiantes al misterio de Cristo mostrando un nexo existente entre la filosofía y los misterios de la Salvación. Tal estudio respeta la naturaleza y método propio de la filosofía, garantiza la independencia de la teología y la aceptación de las instancias crísticas de la filosofía, como también el necesario diálogo y la síntesis adecuada entre ambas.”
CICLO TEOLÓGICO
El estudio de la Sagrada Doctrina y de la Teología es lo básico y lo mas específico de “la formación intelectual del futuro sacerdote” . El valor y la autenticidad de la formación teológica dependen del respeto escrupuloso de la naturaleza propia de la teología, que proviene de la fe y trata de conducir a la fe” Como dice Santo Tomás de Aquino: “Toda la teología está ordenada a alimentar la fe”.
“Ya que en la fe opera una relación personal el creyente con Jesucristo en la Iglesia, la teología tiene también connotaciones Cristológicas y eclesiales intrínsecas que el candidato al sacerdocio debe asumir conscientemente... La reflexión teológica tiene su centro en la adhesión a Jesucristo, Sabiduría de Dios...Al mismo tiempo, la Teología introduce al creyente y lo hace partícipe de su vida, como comunidad de fe. En consecuencia, la teología posee una dimensión eclesial, porque es una reflexión madura sobre la fe de la Iglesia hecha por el teólogo, que es miembro de la Iglesia.
El estudio teológico permite a los estudiantes pasar de una fe heredada a una fe cuya doctrina sea capaz de iluminar las realidades de los hombres de hoy y de responder a sus cuestiones y aspiraciones.
“La misión esencial de la teología es buscar la solución de los problemas humanos a la luz de la Revelación y aplicar las verdades eternas a las cambiantes condiciones de este mundo. En virtud de esto, la formación teológicas de los futuros sacerdotes colombianos debe tener en cuenta las concretas situaciones socio-económicas, culturales y políticas de toda la nación y de todo el continente Latinoamericano, a fin e encontrar la respuesta en la Palabra de Dios a problemas que inquietan legítimamente a nuestros compatriotas, como son el subdesarrollo, la violencia, la pobreza y la injusticia social. En este contexto ha de realizarse un estudio serio y crítico de la llamada Teología de la Liberación.
La formación teológica actual prestará particular atención a problemas que suscitan dificultades, tensiones, desorientación en la vida de la Iglesia. El teólogo enseña la doctrina de los apóstoles, replica a las objeciones a la fe y propone además nuevas profundizaciones, explicitaciones y aplicaciones de la doctrina revelada.
Mas adelante, se hace una enumeración sucinta de los diversos tratados, teniendo en cuenta las dos direcciones en que se mueve la Teología: en cuanto estudio de la Palabra de Dios, se necesita conocer la Sagrada Escritura, los Padres de la Iglesia, la Liturgia, la Historia Eclesiástica y el Magisterio. En cuanto a la Interlocución del Hombre con Dios, se requiere la Dogmática, la Teología Moral, la Teología Espiritual, el Derecho Canónico, la Teología Pastoral, la teología Fundamental, la Doctrina social de la Iglesia, la Misionología, el Ecumenismo, la relación con el Judaísmo y otras religiones no Cristianas.
La Sagrada Escritura debe ser como el alma de toda la Teología y, en cuanto tal, ha de informar la totalidad de las disciplinas teológicas. Tras una conveniente introducción, iníciese los alumnos en los métodos exegéticos y ayúdeles a conseguir una visión general de toda la Escritura destacando en ella los temas principales de la Historia de Salvación. Este estudio ha de culminar en una teología bíblica que alimente mas eficazmente la vida espiritual, la personal y la predicación.
Enséñese con este orden y completamente la Teología Dogmática, señalando las fuentes bíblicas de las verdades reveladas destacando el aporte de los Padres de la Iglesia, mostrando la Historia de los Dogmas, así como su constante presencia en la Tradición viviente de la Iglesia. Aprendan los alumnos mediante un trabajo especulativo, y bajo los misterios de Salvación y a ver la conexión que existe entre ellos. Enséñeles a reconocer estos misterios siempre presentes y operante en la vida de la Iglesia, y habitúense a aplicar sus eternas verdades a la solución de los problemas humanos.
“Téngase especial cuidado en la enseñanza de la Teología Moral como asignatura propiamente científica y teológica. Precisamente por esto, debe aplicarse a ella el `procedimiento específico de la Teología, ensanchando debidamente el aspecto positivo, ya el especulativo, tocando con amplitud la Revelación y desarrollando todo el razonamiento en sintonía con el pensamiento y la conciencia de la Iglesia. Por todos estos motivos la Teología Moral difiere esencialmente de cualquier ética simplemente filosófica”.
“Enséñese la Sagrada Liturgia en conexión con las restantes asignaturas y considéresela cono la fuente primera y necesaria del genuino espíritu Cristiano. Con particular interés se deberá impartir la enseñanza de la teología pastoral como dimensión de todas las materias teológicas y como ciencia que se pone en claro los principios teológicos de la acción por la que se lleva a efecto la Voluntad salvífica de Dios en la Iglesia de Hoy mediante los diversos ministerios e instituciones”.
“El Ciclo de formación teológica ha de comprender, además, otras asignaturas de gran importancia, como son el Derecho Canónico, la Historia eclesiástica, y la Teología fundamental. Todas ellas se deben explicar diligentemente, conforme a la índole propia de cada una, atendiendo siempre al carácter sintético y predominantemente pastoral que ha de tener la formación del seminario”.
“Introdúzcanse en los planes de estudios de los seminarios otras materias como el Ecumenismo, la Misionología, el Arte Sacro, la Teología Espiritual, etc. Que contribuyen a la plena formación teológica de los futuros sacerdotes”.
“Un aspecto especialmente importante para muestro medio es el relativo a la Doctrina Social de la Iglesia y Pastoral Social; es necesario que los alumnos aprendan con qué criterios y por cuáles caminos prácticos ha de acomodarse a la vida social, la Doctrina perenne del Evangelio”.
“ Los alumnos de Teología han de estar en situación de estudiar las fuentes de la reflexión teológica (especialmente el Nuevo Testamento, los documentos del Magisterio Eclesiástico, las Obras de los Padres dela Iglesia y de los grandes Escolásticos), y ello mediante un adecuado conocimiento del Latín y las Lenguas Bíblicas, o mediante la utilización de los trabajos de Investigación Contemporánea (traducciones y comentarios).
“Siéntanse obligados los alumnos a asistir activa y regularmente a las clases. En efecto, cuando se trata dela trasmisión no de un simple saber sino de una tradición de fe, como en el caso de la tradición Cristiana, es insustituible el contacto con un maestro, el cual al mismo tiempo, testigo de esta fe quien ha iluminado y trasformando su propia vida”.
“Con el objeto de garantizar de manera eficaz una síntesis que presente la unidad y armonía de los estudios eclesiásticos, los alumnos deberán presentar en el último año exámenes de “Universa”, tanto en la Teología Dogmática como en la Teología Moral. Se procurará que el método y preparación de todos los exámenes constituya realmente una ocasión próxima para la síntesis Doctrinal, a la vez, de una preparación inmediata a un ministerio pastoral más armónico y organizado”
“La enseñanza en las diversas asignaturas teológicas ha perdido muchos casos su unidad y solidez, se ofrece de una manera fragmentaria y con graves lagunas, lo que obliga a hablar de un saber teológico atomizado. La necesidad de unidad y de síntesis constituye hoy un problema de máxima importancia, de cuya solución depende en gran parte toda la eficacia, la vitalidad y la utilidad práctica de los estudios. Tal unidad incluye diversos sentidos: Síntesis delas distintas doctrinas entre sí; síntesis de estudio de los distintos niveles del estudio teológico, p.e exégesis, teología sistemática, historia; síntesis entre ciencias y experiencias religiosas en relación con la acción pastoral”.
A continuación, se analizan algunos problemas que suelen presentarse. El primero es sobre la “relación entre las declaraciones del Magisterio y las discusiones teológicas”. Ante ello, se nos pide formar a los alumnos de tal modo que sepan “distinguir cuidadosamente la doctrina de la Iglesia, de la opiniones de los teólogos y de la tendencias que se desvanecen con el pasar el tiempo (las llamadas Modas). No existe un Magisterio paralelo, porque el único Magisterio es el de Pedro y los Apóstoles, el del Papa y los Obispos”.
“La Iglesia favorece y alimenta la pluralidad y multiplicidad de la expresión Teológica con fines Kerigmáticos, misionales y pastorales. El formato conoce las diversas orientaciones teológicas, analiza los problemas y establece prioridades. Con todo, un pluralismo que signifique confusión de lenguaje, de conceptos y ruptura con la Tradición Teológica, que atente contra la unidad de la Iglesia, no puede ciertamente ser base para la formación de los futuros presbíteros y, por tanto, no es admisible en la enseñanza de la Teología”.
El segundo problema “ se refiere a la relación entre el rigor científico dela Teología y su aplicación pastoral y, por tanto, con la naturaleza pastoral de la Teología” En efecto, hay alumnos que quisieran solo aprender lo eminentemente práctico y aquello que tiene una aplicación inmediata. Por otra parte, hay profesores que se reducen a los conocimientos científicos de las materias, sin una “adecuada sensibilidad en su aplicación pastoral”.
Téngase en cuenta que una Teología sólida y ortodoxa es la base fundamental de una buena pastoral. Nada hay mas pastoral que asumir, por la fe madura, los criterios y las actitudes de Jesús, el Buen Pastor. Pero esto no depende solo de las prácticas pastorales, sino de la conformación de la mente y el corazón a imagen de Jesús. Es lo que deben procurar los profesores de Teología, y no solo que los alumnos repitan conceptos abstractos. De la clase, se puede hacer oración contemplativa e iluminar la realidad pastoral, a la que se enfrentan los futuros sacerdotes.
Un tercer problema se origina en “la exigencia de la evangelización de las culturas y de la inculturación del mensaje de la fe”. El Misterio de la encarnación del Verbo de Dios y su mandato de evangelizar a todas las razas, impulsa una antropología que debe traducirse en una Inculturación, que no traicione ni la fe auténtica, ni desconozca los caminos de Dios en la historia de la humanidad.
La evangelización de las culturas y la inculturación del mensaje de fe son de gran importancia en la formación intelectual y humana y exige una Teología orientada por los principios Católicos sobre la Inculturación. Estos principios se relacionan con el Misterio de la Encarnación de la encarnación del Verbo de Dios y con antropología Cristiana e iluminan el sentido auténtico de la Inculturación.
Otro problema es “la tendencia a reducir la seriedad y el esfuerzo de los estudios, que se dejan sentir en algunos ambientes eclesiales, como consecuencia de una preparación básica insuficiente y con lagunas en los alumnos que comienzan el periodo filosófico-teológico” . Para contrarrestar decididamente esta tendencia, se requieren “cada vez más maestros que estén realmente a la altura de la complejidad de los tiempos y sean capaces de afrontar, con competencia, claridad y profundidad los interrogantes vitales del hombre de hoy, a los que solo el Evangelio de Jesús da la plena y definitiva respuesta”.
“ Profesores y alumnos recuerden siempre que la fe que la teología trata de comprender y ahondar es la fe de la Iglesia: La fe profesada por el cuerpo de la Iglesia (sensus Fidelium) custodiada e interpretada auténticamente por el Magisterio ordinario y extraordinario confiado por Jesucristo a los Apóstoles y a sus sucesores. Por consiguiente, la Revelación y el Magisterio tienen la unión natural e inseparable; de ahí que en la Teología Católica, la índole eclesial de la fe debe concretarse necesariamente en una continua referencia el Magisterio”.
