FORMACIÓN COMUNITARIA

FORMACIÓN HUMANO-COMUNITARIA

Fundamento de toda la Formación Sacerdotal (PDV. 43-45; CDC. 241)

JUSTIFICACIÓN:

La naturaleza y el ejercicio del presbiterado exige una adecuada formación humana-integral, que sirva de fundamento a toda la formación para el ministerio (PDV. 72).

OBJETIVO

Promover el desarrollo de la personalidad de los candidatos y de la conciencia de su propia identidad para que adquiera la madurez humana, la capacidad de relación con los demás, la madurez afectiva y el sentido de pertenencia a su jurisdicción eclesiástica, misionera que garantice su compromiso con la formación (PO. 6; CDC. 244).

"Dios ha querido que los hombres constituyan una sola familia y se traten entre sí con espíritu de hermanos... La Sagrada Escritura nos enseña que el amor de Dios no puede separarse del amor al prójimo... Esta doctrina tiene hoy extraordinaria importancia..." (GS 24).

En consecuencia, "la vida social no es para el hombre sobrecarga accidental. A través del trato con los demás, de la reciprocidad de servicio, del diálogo con los hermanos, la vida social engrandece al hombre en todas sus cualidades y le capacita para responder a la vocación" (GS 25).

Habitúense los alumnos a dominar bien el propio carácter; fórmense en la reciedumbre de espíritu y, en general, sepan apreciar todas aquellas virtudes que gozan de mayor estima entre los hombres y avalan al ministro de Cristo cuales son la sinceridad, la preocupación constante por la justicia, la fidelidad a la palabra, la buena educación y la moderación al hablar, unida a la caridad. (OT 11).

Porción de la Iglesia de Cristo, el Seminario debe ser y debe aparecer como una comunidad reunida en virtud de la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Los jóvenes seminaristas que aspiran al sacerdocio deben vivir unidos en fraternidad evangélica, manifestada en la caridad, el respeto, la ayuda mutua, el trabajo y la cristiana armonía. Cristo debe ser la fuente y el centro de la comunidad. (PDV 49).

El respeto a la persona imagen de Dios, nos exige un trato correcto y delicado. Los gestos y ademanes, las conversaciones y relaciones deben ser clara expresión de fraternidad evangélica.

La corrección fraterna está claramente señalada por Cristo en el evangelio. Tanto el que la hace como el que la recibe debe asumirla con generosidad, sencillez y sincera caridad.

El Seminario todo debe orientarse al crecimiento de la comunidad y a formar a los futuros misioneros para que lleguen a ser Padres, servidores y animadores de auténticas comunidades cristianas, a ejemplo del Buen Pastor.

El buen nombre del Seminario depende de todos y cada uno. Hablemos siempre bien de él y tengamos cuidado de no desprestigiarlo con procederes reprochables o poco correctos. El comportamiento de cada seminarista se reflejará para bien o para mal en el plantel.

Entre formadores, profesores y alumnos debe darse un trato respetuoso, sencillo y a la vez confiado. Saber conjugar estas actitudes favorece el entendimiento y el espíritu de familia que ha de distinguir el Seminario como hogar misionero.

Los seminaristas evitarán el aislamiento y estarán abiertos a todos sus compañeros. Los grupos y las amistades cerradas son frecuentemente fruto de falta de personalidad o de inmadurez afectiva y son la peste de la comunidad.

El saludo es manifestación de cortesía y afecto fraterno. El servir con disponibilidad, alegría y desinterés es característica del cristiano.

Que nadie predisponga a ninguno contra los superiores o compañeros; los señale con apodos que hieran su personalidad; les falte al respeto o a la consideración que merecen. Todo ello sería contrario a la caridad e impediría la necesaria integración.

La formación en la austeridad, disciplina y servicio comunitario exige una constante preocupación por la buena presentación, aseo y ornato del Seminario. Cada Seminarista hará el aseo diario y el trabajo semanal del Seminario de acuerdo con la organización que fijen los encargados de aseo y trabajo.

Para las llamadas telefónicas los Seminaristas usarán solamente el teléfono público y procurarán siempre ser muy breves. Para favorecer el ambiente del silencio nocturno no se hará uso del teléfono ni se recibirán llamadas después de la oración de la noche.

Para favorecer el armónico desarrollo de la formación sacerdotal misionera se nombrarán semestralmente Comisiones para la Liturgia, la formación académica, la biblioteca, para el deporte, para la cultura y los coordinadores responsables para distintas actividades. Ejm.: correo, campanero, jardinero, etc.

Muy útil en la formación para la vida comunitaria es el desarrollo de la vida de Seminario a nivel de grupos menores institucionalizados, como:

Grupos de Jurisdicciones eclesiásticas. Grupos por cursos académicos. Grupos por equipos de apostolado. Grupos por ciclos Propedéutico, Filosófico, Teológico. Grupos o comisiones para asumir uno u otro aspecto de la vida interna de la Comunidad del Seminario.

Movimientos apostólicos.

"Es necesario que toda la vida del Seminario, impregnada de amor a la piedad y al silencio y de interés por ayudarse unos a otros, se organice de tal manera que sea ya como una iniciación para la futura vida del sacerdote" (OT 11).

El silencio es una disciplina en la vida espiritual. El sacerdote debe dar testimonio no sólo con la palabra sino también con el silencio. El silencio favorece el recogimiento, la oración, el estudio, la reflexión, la disciplina y el bien común.

El Seminario tiene en gran estima la disciplina del silencio y la recomienda encarecidamente.

En la biblioteca, en las capillas y en las habitaciones se impone un silencio especial para propiciar la oración y el trabajo de investigación.

El llamado "Gran Silencio" comienza al terminar de rezar las completas y se prolonga hasta el día siguiente, después de la bendición de la mesa para el desayuno. Exige mortificación y busca garantizar el ambiente adecuado para orar, estudiar y descansar. Si hay especial necesidad, háblese en voz baja y con las palabras indispensables.

Hemos de ser moderados en el hablar. La locuacidad puede llegar a ser un grave defecto que nos expone a ofender a Dios y al prójimo.

"Hay que apreciar la disciplina de la vida del Seminario no sólo como eficaz defensa de la vida común y de la caridad, sino como parte necesaria de toda la formación" (OT 11). Según esto, obsérvese la puntualidad en todos los actos comunitarios y celebraciones litúrgicas. Ser puntual en la hora de la levantada es algo importante para la formación personal y para la tónica del trabajo diario.

Para participar en la misa dominical y en otras ceremonias especiales, todos usarán albas. Según las normas de la Conferencia Episcopal Colombiana, los Clérigos usarán la sotana o un vestido digno y serio con el distintivo especial del cuello eclesiástico. (Canon 284 CEC Normas complementarias 2).

Seamos atentos con las personas que visitan el Seminario. Invitémoslas a un momento de oración en la capilla y acompañémoslas en el recorrido por las distintas dependencias. Que al despedirse, lleven la impresión de haber sido recibidas en una casa de formación para futuros sacerdotes misioneros. En lo posible se restringe las visitas sólo para las tardes del Sábado y del Domingo, y si se invitan al comedor se debe avisar con tiempo al Rector.

Cada seminarista elaborará un plan de trabajo y un horario que presentará al director de grupo. La fidelidad a su cumplimiento es importante para aprovechar bien el tiempo y progresar continuamente.

El tiempo no destinado a clases debe ser empleado cuidadosamente en la oración, el estudio y la lectura, la investigación, el trabajo material y otras actividades relacionadas con el Seminario.

El seminarista debe estar dispuesto con ánimo generoso a prestar los servicios en favor de la comunidad, sin reparar las circunstancias de día, hora y lugar, etc. Esto lo preparará para su futura tarea misionera.

Es importante cuidar como propio todo lo que pertenece al Seminario y a las personas que en él residen. La honradez y la delicadeza deben distinguirnos siempre. Devolvamos lo que se nos preste y pongamos en su lugar la herramienta, el material o los objetos que utilicemos, inmediatamente que termine el trabajo.

Todas las dependencias del Seminario deben conservarse en perfecto estado, velar por la buena presentación y cuidar de prados y jardines es obligación de todos y cada uno. "Considerad el Seminario como vuestro propio y específico hogar..." (Juan Pablo II discurso en la Catedral de Bogotá, 01-07 1.986). De muchas maneras se puede expresar que tenemos y sentimos el Seminario como nuestro propio hogar.

La sencillez, la limpieza y la adecuación a las distintas circunstancias deben caracterizar el modo de vestir y la presentación personal. Hay que desterrar la ostentación y la afectación.

El comportamiento intachable en el comedor y las buenas maneras de tomar los alimentos son señal de respeto hacia los demás y manifestación de dignidad y valía personal.

Evítese el cultivo excesivo del cabello; no se permite dejar barba ni bigote.

Las habitaciones de los seminaristas deben distinguirse como un ambiente de intimidad, orden y aseo que favorezca la oración, el estudio y el descanso. Son expresión de la personalidad de su huésped. No está permitido recibir visitas en la habitación, ni de compañeros, ni de personas extrañas; para ello hay salones especiales. Tampoco se permitirá realizar trabajos en equipo; todo esto perjudicará a los vecinos que tienen derecho a disfrutar del silencio necesario para sus actividades.

Por la misma razón se requiere especial cuidado en el uso de radios y grabadoras. Después de las 10 de la noche no se usarán máquinas de escribir en las habitaciones.

Téngase moderación en el uso del agua y la energía eléctrica. Al salir de la habitación se debe apagar las luces y cerciorarse de que las llaves estén bien cerradas.

Está prohibido llevar ruana a la capilla, al comedor, o a los salones durante las clases.

No se puede fumar en la Capilla, en el comedor y en los salones de clases. Tampoco en los salones durante las conferencias o en sitios en que se reúnen muchas personas. Esto es una norma elemental de higiene y una expresión de respeto a los demás.

En el comedor no hay puestos fijos. Aprovéchense las horas de las comidas para el conocimiento mutuo, las relaciones fraternas y el intercambio comunitario. Que ninguno se reserve un lugar para sí o para otro.

La pobreza evangélica afectiva y efectivamente del futuro misionero, se expresa en el uso moderado del dinero, en la sobriedad y la austeridad, en el amor preferencia! a los pobres y en la disponibilidad para compartir.

El seminarista misionero debe ser honrado y correcto en el manejo de los dineros que reciba. Esto supone el pago puntual de pensiones y servicios; no destinar para otros fines lo que se recibe para gastos determinados; no contraer gastos ni acostumbrarse al sistema de fiado.

El alumno debe ser agradecido con sus benefactores y es conveniente que informe a los directores de curso sobre las ayudas que recibe.

Los que lavan su ropa utilizarán los lugares indicados para ello. Los que la envían afuera, la entregarán y recibirán en los días, horas y lugares señalados, nunca en el propio cuarto. Hay que ser justos y responsables con el pago a las lavanderas.

Debemos tener clara conciencia de que todos, formadores y formandos constituimos una comunidad educativa y formativa. Es una obligación grande que brota de la corresponsabilidad informar al superior respectivo de las faltas graves que se cometen dentro o fuera del Seminario. Ello mira no sólo al buen nombre del plantel sino al bien de la Iglesia que será honrada o deshonrada por el sacerdote según sea su conducta.

Al iniciar los estudios Teológicos, es obligatorio estar vinculado a una jurisdicción eclesiástica misionera. El futuro trabajo misionero exige tal interés en forma dinámica y progresiva, para la integración afectiva y efectiva con la Iglesia particular.

 

El Deporte ayuda a conservar el equilibrio espiritual... y a establecer relaciones fraternas (GS 61). "Empléense los descansos oportunamente para distracción del ánimo y para consolidar la salud del espíritu y del cuerpo... ya con ejercicios y manifestaciones deportivas que ayudan a conservar el equilibrio espiritual, incluso en la comunidad, y a establecer relaciones fraternas entre los hombres de todas las clases, naciones o razas". Es importante que todos y cada uno se preocupen por cultivar algún deporte, como elemento provechoso para el desarrollo físico y ocasión de mejor conocimiento e integración. El deporte debe distinguirse por la alegría, la honradez, el dominio personal, la paciencia y la caballerosa cortesía. Hay que valorar el aspecto formativo y desterrar hasta la sombra de violencia, sea de palabra o de hechos.

Los salones comunitarios deben ser estimados por todos como lugares de encuentro, de sano esparcimiento y de alegre fraternidad. En ellos debe cosecharse de alguna manera lo que se siembra en el campo espiritual, comunitario e intelectual.

Para ausentarse del Seminario por poco tiempo el mismo día, basta la autorización del Director de Grupo. En su defecto del Rector u otro sacerdote. Para la ausencia por uno o más días se necesita permiso escrito dirigido al Padre Rector con el visto bueno del Director de Grupo.

La llegada al Seminario después de vacaciones o descansos especiales debe ser en la fecha indicada. Si se presenta alguna situación grave, se avisará telefónicamente o telegráficamente. Al regresar se presentará la justificación del retraso, firmado por el Señor Obispo o el Párroco u otra persona indicada.

Nadie puede retirarse definitivamente del Seminario sin haberlo discernido con las directivas, especialmente con el Rector y el Director de Grupo. La tarde del domingo se deja libre para el descanso y diligencias de los seminaristas.

Para hacer el calendario anual, se tendrá en cuenta entre otros los siguientes elementos:

Apertura y servicio de secretaría, retiros espirituales para los Formadores, encuentros del equipo formador, entrada general, organización, reunión general, reunión por grupos académicos, inicio de clases, retiros espirituales mensuales, fecha para petición de órdenes y ministerios, iniciación de apostolados, habilitaciones, jornadas culturales, salidas a la celebración de la Semana Santa, regreso de Semana Santa, exámenes parciales, novena de Pentecostés, puente del día de la madre, paseos comunitarios, finalización de apostolados, exámenes semestrales, salida a vacaciones y regreso del primer semestre, aniversarios de la fundación del Seminario, exámenes parciales del segundo semestre, semana de descanso segundo semestre, día universal de las misiones, órdenes y ministerios, finalización de clases de cuarto de teología, exámenes AD "Audiendas" y finales de Cuarto de Teología, tarde folclóricay de comidas típicas, finalización de clases y apostolados, misa de envío de Cuarto de Teología, órdenes y ministerios, exámenes finales, celebración de la Navidad y salida a vacaciones.

Para elaborar el horario diario se tendrá en cuenta, los siguientes elementos:

Levantada, aseo personal, laudes y oración personal, Eucaristía, desayuno, sección de clases, mediamañana, sección de clases, almuerzo, aseo general, deporte, estudio personal y biblioteca, algo, reuniones por grupos, reunión general, apostolados, vísperas, cena, noticiero, recreo, completas, lectura bíblica, descanso...

 

 

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