DISCÍPULOS-MISIONEROS DE JESUCRISTO

PARA QUE NUESTROS PUEBLOS EN ÉL TENGAN VIDA (Cf. Jn 14, 6).

 

Caminando de la mano de Cristo, realizamos la difícil pero loable tarea de formar sacerdotes comprometidos conforme a las necesidades, retos y exigencias que plantea el mundo de hoy. Pues, los sacerdotes, hombres de Dios, son los primeros promotores del discipulado y de la misión que han sido llamados «para estar con Jesús y ser enviados a predicar» (cf Mc 3, 14). En esta medida, somos una comunidad de discípulos-misioneros de Jesucristo, profundamente enraizados en su Persona, dispuestos a seguirlo, viviendo en su intimidad, imitando su ejemplo y dando testimonio de vida para que los pueblos tengan vida plena en Él. ¡Nuestra Mayor alegría es ser discípulos suyos!(Cf. Mc. 3, 14-15).

 

«Evangelizar significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad: "He aquí que hago nuevas todas las cosas". Pero la verdad es que no hay humanidad nueva si no hay en primer lugar hombres nuevos con la novedad del bautismo y de la vida según el Evangelio). La finalidad de la evangelización es por consiguiente este cambio interior y, si hubiera que resumirlo en una palabra, lo mejor sería decir que la Iglesia evangeliza cuando, por la sola fuerza divina del Mensaje que proclama, trata de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que ellos están comprometidos, su vida y ambiente concretos».

(Evangelii Nuntiandi No 18). Pablo VI.

La tarea fundamental de la Iglesia, es ser dispensadora de las gracias otorgadas por Dios a la humanidad; especialmente, tiene como función hacer que todas las realidades del hombre, permanezcan impregnadas por el Evangelio de Cristo; esto, con el ánimo de transformarlas y permitir que se encuentren en armonía con el Plan salvífico de Dios. Por tanto, es menester que todos los bautizados insertos en éste mundo, concierten y lleven a cabo la tarea encomendada por Cristo a su Iglesia: «Id por todo el mundo y anunciar el Evangelio» Mc 16,15.

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