
“FIDELIDAD DE CRISTO, FIDELIDAD DEL SACERDOTE” “El Sacerdote es maestro de la palabra, ministro de los sacramentos y guía de la comunidad eclesial”. (Congregación para el clero). Toda la Iglesia ha celebrado con gozo un año entero, dedicado a reflexionar sobre el valor del ministerio sacerdotal, año en el cual hemos vivido acontecimientos maravillosos: mensajes interesantes de grandes testimonios sacerdotales, vidas ejemplares y de gran compromiso con el ministerio ordenado, grandes mensajes del papa y de los obispos sobre la vida y el ministerio de los presbíteros, congresos sacerdotales, peregrinaciones a lugares de especial importancia para los sacerdotes, horas santas y grandes momentos de adoración eucarística sobre el sacerdocio. Junto a grandes valores y aspectos positivos también los medios de comunicación han destacado aspectos negativos: los abusos y pecados de algunos sacerdotes, infidelidades que hacen doler y llorar a la Iglesia. Pero reconocemos que la mayoría de los ministros ordenados son fieles a su misión y, valoramos el trabajo abnegado y desinteresado de muchos ministros que se desgastan y se entregan totalmente al servicio de las comunidades, sin dejar nada para si. Nuestro seminario misionero del Espíritu Santo ha vivido momentos muy especiales en el marco del año sacerdotal: se ha inaugurado este año sacerdotal, con un día entero de adoración eucarística en la capilla del guadual, cada celebración ha girado en torno al sacerdocio de Cristo, los comentarios y moniciones de las celebraciones han tenido este tinte sacerdotal, la novena de pentecostés tuvo temas sacerdotales basados en las orientaciones del magisterio de la Iglesia y de las reflexiones de Monseñor Alfonso Uribe Jaramillo sobre el sacerdocio de Cristo, las homilías se han centrado de una manera especial a valorar mas la vida y el ministerio de los presbíteros. De Igual manera tendremos la clausura del año sacerdotal en nuestro seminario y casas de formación el próximo 12 de Junio con una programación especial, que nos lleva a agradecer a Dios por el don excelso del ministerio ordenado. Colocamos a continuación nuestro programa de clausura:
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